EYA, una mujer que vive para si misma.
Sin cumplir expectativas.
Sin pedir permiso, sin mirar atrás.
EYA ama su reflejo y habita su dualidad.
Su armadura de autenticidad es el anclaje a la
mujer que ya es.
EYA es su propio hábitat, su refugio:
El lugar donde la calma y la fuerza conviven,
donde es libre y se siente segura.
EYA es la mejor versión de ella.